Lo que dice la letra pequeña
El argumento con el que se justifica ceder la parcela S-9 cabe en una palabra: infrautilizada. Son suelos, dice el Ayuntamiento, «destinados en su origen a equipamientos públicos que con el tiempo han quedado infrautilizados». Suena razonable. Hasta que uno abre el plan del barrio y descubre que tenía previsto exactamente esto, y que ordenaba algo al respecto.
dato En su nota oficial del 8 de abril de 2026, el Ayuntamiento describe la operación como una cesión de «suelos de carácter demanial destinados en su origen a equipamientos públicos que con el tiempo han quedado infrautilizados».
Conviene detenerse aquí, porque en esa frase el propio Ayuntamiento reconoce dos cosas: que el destino original de esos suelos era el equipamiento público, y que la razón del cambio es que están vacíos.
dato Las Normas Urbanísticas del Plan Parcial de Arcosur —el documento que ordena el barrio, aprobado y en vigor— dedican un artículo entero, el 5.5, precisamente a qué hacer con las parcelas de equipamiento mientras no se construyan:
nuestra lectura El plan ya contaba con que estas parcelas estarían un tiempo sin edificar. No le pilló por sorpresa. Y por eso dispuso qué hacer mientras tanto: acondicionarlas y abrirlas al barrio como espacio libre de uso público, con tratamiento vegetal, a cargo de los costes de urbanización.
nuestra lectura Dicho de otro modo: la «infrautilización» que ahora se invoca como motivo para cambiar el uso no es una característica del suelo, es el resultado de una decisión — la de no acondicionarlo. Y usar como argumento para quitarle el uso a una parcela el hecho de que no se hiciera con ella lo que estaba mandado nos parece, cuando menos, discutible.
No es una cuestión menor de jardinería. Un descampado vallado y un espacio libre de uso público con arbolado no se perciben igual. El primero parece un solar que no le importa a nadie. El segundo, un trozo de barrio. Y de esa percepción depende, en buena medida, que a alguien le resulte fácil decir que sobra.